Su precio parte de 17.000 euros

Suzuki Jimny, un auténtico y asequible 4×4

El icónico modelo de la marca nipona mantiene en su cuarta generación la esencia todoterreno, de la que siempre ha hecho gala, a la que añade una mayor dotación tecnológica que sus modelos predecesores. Y todo manteniendo su imbatible relación prestaciones 4×4/precio. Estamos ante toda una referencia para quienes busquen un 4×4 económico, de tamaño reducido y con buenas prestaciones offroad.

Ha tardado 20 años en producirse el relevo, pero ¡qué relevo!, pues lo ha hecho por un modelo, muy al estilo en sus formas de aguerridos todoterreno como el Clase G sin renunciar a ser un todoterreno, puro y duro. Suzuki con su Jimny, no quiere medias tintas.

FOTOS EXTERIORES

Desde que pusiera a la venta en 1983 Suzuki el SH4 10, un coche concebido para la exportación y que en el mercado local contaba con el nombre de Jimny, no ha faltado nunca dentro de su gama un todoterreno en formato bolsillo. Aquel Suzuki Jimny desaparecería en 1998, dando paso a la generación que aún se encuentra a la venta y que a lo largo de este año será sustituida por este nuevo modelo.

La historia de este emblemático modelo se remonta a 1970, cuando la primera generación SJ80 hiciera su debut, convirtiéndose en todo un símbolo de rudeza y eficiencia en campo. La siguiente generación, pasó a denominarse Samurai y siguiendo con la tradición de su antecesor, fue un modelo muy utilizado para el trabajo y el ocio en campo.

FOTOS INTERIORES

El actual nombre Jimny, tal y como hoy lo conocemos surgió en 1998 con la llegada de la tercera generación. Se trataba de un coche de tamaño reducido, con el peso propio de un coche urbano y con buenas cotas offroad, que convertían a este modelo en ideal para iniciarse en el mundo 4×4.

Con tales ingredientes no ha sido de extrañar que Suzuki los haya aprovechado para destacarse en el sector ofreciendo un producto puro, aunque convenientemente puesto al día para satisfacer las exigencias del público actual.

En contacto con… Bajo el capó del actual Jimny, el propulsor de la anterior generación ha sido sustituido por un 1,5 litros de cubicaje, que desarrolla 102 CV. Si bien y a pesar de este aumento en cilindrada, desde la marca aseguran que se ha reducido el peso total del vehículo en un 15 por ciento.

Este es un motor exento de turbo, complejas inyecciones, pues aquí la fiabilidad manda, además de las nuevas exigencias medioambientales, motivo por el cual su gasto medio se ha visto reducido hasta los 6,8 l/100 km con unas emisiones de 154 gr/km en ciclo NEDC -178 gr/km en WLTP -, para cuando entren en vigor estará en un tramo impositivo mayor y será más caro de adquirir.

Este es un motor muy elástico, que le permite ser al jimny un coche muy ligero, ya que mantiene una buena pegada a alto régimen, hasta las 6.200 vueltas, que puede estirar.

Dicha mecánica iba acompañada en nuestro toma de contacto a un cambio manual de cinco velocidades, de tacto suave, que permite mover al Jimny a bajas velocidades en marchas intermedias sin tirones y que se adapta bien a las velocidades de autopista, si tenemos en cuanto que poco recorrido le queda más, cuando su velocidad máxima es de 145 km/h. Además, no hemos apreciado un motor glotón en condiciones reales de utilización, yéndose en nuestro caso a uno 7,4 litros/100 km.

Aparte de la manual, también se encuentra disponible una caja de cambios automática de cuatro velocidades, la cual solamente está disponible con el acabado intermedio o JLX.

El hábitat natural del nuevo Jimny es sin duda el campo. Atravesar con el cualquier trialera o ir por caminos embarrados, incluso enfocar rutas extremas es toda una delicia para este pequeño, aunque gran todoterreno. En este sentido la configuración del conjunto no ha podido ser mejor, al contar con 21 mm de altura libre al suelo, 10 más que la anterior generación y unas cotas tt muy favorables, con un ángulo de ataque de 37 grados, otro de salida de 49 grados y uno ventral de 28 grados. Todo ello unido a unos bajos bien protegidos y un eficaz sistema de tracción total conectable (4WD) con una potente reductora. En realidad el conductor puede cambiar entre tres modos: 2H, donde toda la tracción va al eje trasero; 4H en el que la tracción va a las cuatro ruedas y 4L con tracción a las cuatro ruedas con marcha corta, especialmente idóneo cuando el terreno se complica con cuestas pronunciadas y terreno escarpado y desigual. La selección entre tales modos se realiza de manera rápida mediante la palanca ubicada detrás del cambio, que se encuentra directamente conectada a la caja transfer.

Cierto es que este pequeño 4×4 no tiene la opción de bloquear los diferenciales. No obstante, cuenta con un eficaz control de tracción, que se ocupa de frenar la rueda que tenga menor adherencia para distribuir el par a su gemela y de esta manera recuperar el par más rápido. También cuenta con un control de descenso de pendientes, que cumple perfectamente con su cometido, que permite retener su velocidad en bajadas pronunciadas de manera autónoma.

Por otro lado, la suspensión con muelles helicoidales en ambos ejes se muestra rebotona en carretera, pues la estrechez de su carrocería combinada con su altura no le permite ser un prodigio en estabilidad a la hora de trazar curvas. Sin embargo, en campo la situación cambia por completo y maniobrar cuando el camino se complica entre árboles es toda una delicia. La colocación de una estabilizadora de mayor grosor en el eje delantero así como nuevos slienbloks entre carrocería y estructura ha permitido que este nuevo Jimny sea más cómodo y confortable que antes, además de permitir que la amortiguación trabaje sin fuertes sacudidas.

El tacto de la dirección – de recirculación de bolas – es muy offroad, pues en carretera se muestra algo lenta e imprecisa y nos obliga a hacer pequeñas correcciones. Además es muy asistida, sin ser especialmente blanda.

En líneas generales, el Jimny es un coche que se antoja ligero en todo momento, además su peso de 1.135 kilos no hace más corroborar que esta sensación de agilidad se encuentre presente en todo momento.

Desde el interior Basta abrir las puertas del nuevo Jimny para darse cuenta que nos encontramos ante un producto sencillo y bien elaborado, que no busca atraer la mirada con los últimos “gadgets” del mercado, sino más bien todo lo contrario, pues la practicidad es la característica reinante. Tanto es así, que la instrumentación se presenta clara y sencilla con una pantalla central para el ordenador de a bordo.

Por otro lado, los huecos para dejar objetos no brillan por su abundancia, sino que son más bien justos, pues contamos con dos pequeños posavasos tras la palanca reductora, otro bajo los mandos de la climatización para dejar el teléfono y los típicos bolsillos en las puertas. No hubiera estado de más contar con el típico reposabrazos central para apoyar el codo.

Los materiales empleados en su interior son prácticamente plásticos en su totalidad, que si bien no proporcionan una atmósfera de gran calidad cumplen perfectamente con su cometido, pues no presentan crujido alguno, además parecen robustos y fáciles de limpiar. Además el salpicadero no se muestra tan sobrio como antes y ha ganado en modernidad, presentando ahora elementos que antes no se encontraban disponibles como una pantalla táctil –similar a la que emplean otros modelos de la marca como el Ignis-, desde la que podemos controlar el teléfono, el sistema de navegación o el equipo de audio.

La postura de conducción es la propia de un todoterreno, donde la posición es alta y las piernas las llevamos arqueadas. Eso sí el asiento no es regulable en altura y puede que algunos echen en falta este detalle. No obstante la visibilidad al exterior es buena, incluso para los conductores que sean más bajos. Por otro lado, el volante es regulable en altura, pero no en profundidad. En líneas generales es la postura ideal para hacer offroad con un volante que oresenta buen tacto, una palanca de desplazamiento largo que te retrotrae a aquellos años 80 y unos asientos de respaldo recto, que presentan un buen mullido para que los baches y las piedras que podamos encontrar por el camino no castiguen en exceso nuestra espalada, a pesar de que la sujeción lateral sea algo escasa.

El acceso a las plazas traseras es tan sencillo como mover el primero el respaldo hasta liberar una palanca lateral, para después desplazar longitudinalmente el asiento. Una vez dentro, las rodillas quedan más bien pegadas al respaldo delantero, aunque holgados a nivel de hombros y con altura correcta para la cabeza. El Suzuki Jimny es un vehículo que presenta un habitáculo pequeño y apto para transportar hasta cuatro pasajeros, que es para lo que se encuentran homologado.

El maletero no es uno de sus puntos fuertes, sino más bien pequeño, cono solo 83 litros de capacidad, aunque por otro lado no cuenta con bandeja que limite su altura. Además, el suelo presenta un cajón de plástico que nos da un mayor desahogo. A pesar de su escasa capacidad, podemos ganar algo al mismo, reclinando por completo los respaldos de las plazas traseras – en caso de no viajar pasajeros -, con lo que se queda un suelo plano y un incremento en su capacidad de 377 litros. Incluso Suzuki ha pensado en los más aventureros, puesto que también los respaldos de los asientos delanteros se pueden abatir completamente, creando un suelo totalmente plano donde poder dormir en caso de que la excursión campera se alargue más de lo necesario y nos pille en mitad del campo sin nada alrededor.

Conclusión El gran acierto de este pequeño TT aparte de su comportamiento y embriagador habitáculo es su diseño, una imagen que no pasa desapercibida. En este sentido, Suzuki ha tenido la delicadeza de escoger algún detalle de cada generación adaptándoselos a este nuevo modelo de formas cuadradas. Por ejemplo, los faros integrados en el paragolpes trasero son similares a los del Samurai, mientras que la calandra recuerda a la del Jimny de la anterior generación. Incluso los faros redondos son idénticos a los que montaba el SJ80.

Los detalles “vintage” continúan con un capó completamente plano, las grandes defensas plásticas que rodean toda la carrocería y una parabrisas prácticamente recto, que junto a una línea de cintura más baja que la de su antecesor permite al conductor contar con una notable visibilidad. Curioso también el detalle del techo, q ue incorpora un práctico vierteaguas.

Respecto a su calzado, este modelo de Suzuki ofrece dos tipos de llantas, ambas con las mismas dimensiones: 15 pulgadas. Y todo, rematado por una paleta de ocho variantes diferentes de tonalidades, dos de las cuales son propias como el “Kinetic Yellow”, que ofrece una gran visibilidad para circular por lugares complicados y el “Verde Jungle”, que por el contrario sirve para mimetizarse con el entorno.

El nuevo Jimny se oferta en tres niveles de acabados: JX, JLX y 3 Mode. De serie, la versión de acceso, que parte de 17.000 euros, a incluye elementos como las llantas de acero de 15 pulgadas, el control de velocidad, los mandos de audio en el volante y los asientos abatibles.

La versión intermedia o JLX, añade a los elementos anteriores, los asientos calefactados y el sistema de infoentretenimiento de 7 pulgadas.

Por último, el acabado Mode 3, completa a los anteriores con el volante de cuero, el climatizador, los faros LED con limpiafaros, el doble fondo para un maletero que incorpora toma de corriente de 12V, y las llantas de aleación de 15 pulgadas.

Tampoco se queda atrás en materia de elementos de seguridad, gracias a incorporar dispositivos como el control predictivo de frenada, la alerta de cambio de carril, el control de retención y descenso de pendientes, los airbags frontales, laterales y de cortina y la alerta de fatiga.

Único en su especie, así es como podemos calificar el nuevo Jimny, un todoterreno en estado puro, enmarcado en esos superdotados de la conducción offroad como el jeep Wrangler, el Toyota Land Cruisr y por supiuesto, el Clase G, con la diferencia que este resulta más asequible, fácil de conducir e ideal para la práctica del todoterreno con todas las de la ley. Para colmo, no renuncia al asfalto y su practicidad interior, aunque sin grandes lujos está fuera de toda duda. Entonces, ¿dónde está el problema? Su brutal éxito que está cosechando en Japón. Tanto que las primeras unidades, tanto que las unidades para los mercados europeos, especialmente en España, sean muy limitadas. Tanto que ya se encuentran vendidas las unidades disponibles en España hasta marzo de 2019. ¡Menuda manera de comenzar una andadura comercial!

PRECIOS DEL SUZUKI JIMNY
Modelo Precio
Suzuki Jimny JX 102 CV 17.000 euros
Suzuki Jimny JLX 102 CV 18.795 euros
Suzuki Jimny JLX Aut. 102 CV 20.560 euros
Suzuki Jimny Mode 3 102 CV 20.820 euros

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