Aunque la aparición de esta versión también fue una gran desilusión para los más fervientes seguidores, quienes esperaban la llegada a España del Cooper S

Authi Mini 1275 GT (1973)

Aunque su producción en Lambaden no durase mucho tiempo el Mini fue en España icono de toda una generación y la manera de salirse de lo habitual, que imperaba un mercado como el de los años 60, sometido a una férrea importación automovilística que hinchaba el precio de los coches de manera considerable. Un coche que se popularizó de la mano de Authi MIni gracias a su tamaño compacto y su precio ajustado. Cualidades a las que se sumaba al placer de conducción de quien se ponía a sus mandos.

Cuando hacía tiempo que había perdido su carácter original el Austin Seven o Morris Mini-Minor, como un utilitario básico de 850 cc y 34 CV de potencia con un enfoque simple y económico, el sueño de muchos españoles era poder tenerlo en España a un precio todavía más asequible. Un deseo que convertiría en realidad Authi, con la producción de la mecánica en Santander – de la mano de Nueva Montaña Quijano – y un ensamblaje que se llevaría a cabo en Lanbaden, hoy lugar de montaje del Volkswagen Polo. Precisamente allí se dispuso de todas las variantes y cilindradas.

Un poco de historia Los primeros Mini españoles serían los 1275 C contaban con una potencia de 59 CV y una suspensión hidroelástica que sustituía a aquella de tacos de goma del Mini británico. A pesar de su planteamiento mecánico tan rústico, muchos eran los que se decantaban por él dado sus éxitos en competición. De hecho, la posición longitudinal de su viejo motor de los años 30 implicaba contar con bloque y culata de fundición, sin tan ni siquiera disponer de árbol de levas o cigüeñal de cinco apoyos.

Aunque eso no era todo y es que para acompañar la transmisión de través se le adosaba al motor con un engrase común de aceite SAE 50, que resultaba ser muy denso para el motor y demasiado ligero para los engranajes.

Durante los primeros años, los Mini de Authi sufrieron los problemas habituales de refrigeración debido a la situación del radiador lateral comunicando con el paso de rueda izquierdo. Si a ello uníamos los problemas generados por la lubricación del motor y los ocasionados por la electricidad, no era de extrañar que los motores montañeses fuesen una auténtica lotería respecto a la resistencia de sus cigüeñales.

Con el tiempo la calidad irían mejorando, concretamente a partir de 1971, donde la llegada del motor de 1,3 litros traería cigüeñales nitrurados de los Cooper 1300 y 1.275 GT. Éste último marcó un paso adelante en relación con el primer Mini aparecido, al que superó notablemente.

De aspecto más deportivo que sus hermanos En una primera inspección ocular el Mini GT se diferencia de su anterior modelo y de las series populares 850 y 1.000 cc única y exclusivamente en su aspecto deportivo. Evidentemente Authi, desde su factoría de Pamplona quiso ofrecer un aspecto muy racing al igual que su hermano gemelo inglés, aunque a diferencia de éste porta una calandra más estrecha y apaisada.

A nivel estético el particular Mini 1275 GT monta aletines “Sportback”, llantas Superlite de 13 pulgadas en neumáticos de 175/50 R13 y faros de largo alcance Lucas con tapas protectoras.

Dentro del habitáculo preside el salpicadero un gran velocímetro, que contiene los chivatos y el nivel de la gasolina. Además de los medidores de las temperatura y de la presión del aceite.

El volante deportivo de cuero de tres radios ha sido modificado respecto al original de madera y le otorga un aspecto aún más deportivo, así como unos asientos tapizados en verde con suficiente apoyo lateral y equipados con unos cinturones de arnés Securon de tres puntos de anclaje. Dichos asientos cuentan opcionalmente con reposacabezas.

El motor del Mini GT es el típico cuatro cilindros colocado transversalmente, con 1.275 cc y cigueñal de tres apoyos, alimentado por un carburador HS4 simple de 1,5 pulgadas, en lugar del HS2 doble de 1,25 pulgadas, que permite un mejor ajuste, puesto que sólo hay que ajustar uno. Al utilizar este HS4 el colector de admisión es diferente por el anclaje del carburador. Con este cambio ya contamos con un motor más alegre. Aunque para hacerlo aún más su propietario cambió otra pieza como es el eje de balancines para que las válvulas estén abiertas más tiempo y así el motor acepte más mezcla de gasolina y aire por cada ciclo. En este caso se puso un Full Roller, de cojinetes, que va más fino y mucho mejor que el inicial, además de tener menos desgaste. También se implantó un radiador de aceite de 10 elementos con latiguillos metálicos, para evitar el calentamiento adicional del líquido refrigerante.

Vivo en sus reacciones y con un rugido que encanta A pesar de tales cambios la potencia inicial se mantuvo en 65 cv a 6.000 rpm. Además la relación de compresión es también relativamente baja 8,8:1, lo que ayuda a la longevidad del motor.

En lo que respecta a aceleración el Mini GT es un coche que se revela muy competitivo para la época cubriendo los 400 metros desde parado en 20,1 segundos y el kilómetro en 37,3 segundos. Unos registros francamente buenos, que contrastan con otros que no lo son tanto como es el caso del tiempo de lanzamiento que necesita para rebasar los 130 km/h de velocidad.

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El sonido elevado y bronco del Mini GT, junto a su aspecto deportivo, incitaba a los conductores a una conducción vigorosa, que repercutía en los consumos que se situaba en una media de 9,2 litros/100 kilómetros, aunque no era difícil alcanzar los 14 litros/100 km si realizábamos una conducción decidida.

Donde el Mini GT se muestra un auténtico depredador es en las carreteras de montaña, viradas y con fuertes bajadas, ya que su buen tirón en bajos junto a su gran estabilidad en la frenada, le permiten alcanzar grandes velocidades con plena seguridad.

La caja de cambios manual, de cuatro velocidades sincronizadas más la marcha atrás ocurre como todas las de los Mini, que resulta ser muy dura en sus comienzos. Además, la palanca del cambio se encuentra situada a muy poca distancia del volante y las operaciones al a hora de efectuar el mismo son correctas, ayudadas por un embrague muy duro al que obliga apretarlo con fuerza. Por lo demás el accionamiento del mismo es preciso y los desarrollos muchos más adecuados que el de los Minis precedentes con una tercera velocidad que resulta de lo más eficaz a la hora de efectuar los adelantamientos.

Decíamos antes que el Mini ofrece unos excelentes resultados en las carreteras tortuosas y los enfocábamos en los frenos y en el motor, aunque otro factor no menos importante de tan buen comportamiento lo tiene la suspension, que es el elemento que juega la carta más importante cuando el firme irrgular pasa factura, con una absorción de los baches muy buena. Aunque en este modelo que traemos a nuestra web se ha sustituido la suspensión hidrolástica que tan buenos resultado dio al 1250 GT de Authi por una de amortiguadores SPAX regulables en 17 posiciones.

Respecto a la dirección del Mini GT es la clásica de tipo cremallera, por lo que en un coche de cortas dimensiones, como lo manifiesta su poco más de tres metros de longitud y 1,41 metros de anchura, da unos resultados excelentes. Al ser la carrera del volante reducida, resulta ser agradable en ciudad, aunque fuera de ella y a altas velocidades, obliga a hacer continuas correcciones de la misma, debido a que está muy poco desmultiplicada.

Un modelo cautivador De tacto excelente y progresivo, sus frenos – de disco delanteros y tambor traseros – junto a su peso de poco más de 600 kilos hacen que no precisen de mucha fuerza para detener a este Mini.

No obstante, conviene tener cuidado en su utilización en medio de una curva ya que al ser un coche de tracción delantera y con el volante girado pueden llegar a blocar las ruedas delanteras, efectuando el clásico derrapaje. Claro está, que para que esto suceda se tiene que ir a una velocidad alta.

Como ya hemos señalado su tamaño compacto junto a su precio competitivo fueron las claves de su éxito, tanto que en anuncio de la época que rezaba “Todos tenemos algo de Mini”, ofrecían este vehículo como un estilo de vida y una forma de mantenerse joven, que ha cautivado a más de tres millones de usuarios.

Respecto al coste de este producto de la fábrica pamplonica contaba con un precio franco fábrica de 129.000 pesetas, que se situaba en 147.784 pesetas, una vez efectuados los gastos de matriculación, sin incluir gastos de transporte ni seguro.

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10 respuestas a Authi Mini 1275 GT (1973)

  1. ismael dijo:

    Enhorabuena ha quedado un reportaje buenísimo

  2. alfonso dijo:

    buen trabajo y precioso Mini!…. what’s next?

  3. Andres dijo:

    Bonito mini..pero NO original…..

  4. Faustino Fernandez dijo:

    El reportaje es muy bueno. pero le voy a decir algo: ese coche se calienta y yo se el motivo. Si quereis saberlo ponganse en contacto conmigo.

  5. Luis Fernando dijo:

    Ese mini, segun el número de bastidor es un mini 850 de luxe de 1974. No es muy original…

  6. alfonso dijo:

    No me extraña que se calentara. Si aparte de que estos motores no han ido nunca frios le monta el ventilador al reves pues mas problemas.
    Bonita unidad

  7. Victor dijo:

    Mhhhh.. perdón por vuestros comentarios.. pero el ventilador esta bien.. si estuviera al revés las aspas se romperían al tocar con el motor.
    Yo tengo un mini de luxe 850.
    Un saludo.

  8. Miguel Rodriguez dijo:

    Me gustó el post. Pero tengo una duda. Como saber concretamente la cilindrada del auto? Quisiera comprarme uno de motor 1275. Quien sabe como saberlo ?. Ya q los Motores físicamente son muy parecidos

  9. Miguel Rodriguez dijo:

    Quien sabe como se puede saber si un mini es verdaderamente 1275cc? Hay algún sitio donde esté marcado.? O cual es la diferencia principal entre el 1275 y el 992? Gracias hermanos

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