Nuevos tiempos para un símbolo familiar

Lancia Voyager

Otro modelo que deja mostrar el emblema de la marca americana para pasarse a lucir el logotipo de Lancia es el afamado monovolumen de Chrysler, fruto de la alianza estratégica establecida en 2009 entre ambas marcas. Similar en diseño al Chryser Grand Voyager cuenta en su interior con siete plazas y dos versiones mecánicas: 3.6 gasolina de 283 cv y 2.8 CRD de 163 caballos.

En sus 5,14 metros de longitud, 199 metros de anchura, 1,72 metros de altura y 3,10 metros de batalla, se encuentra un habitáculo de siete plazas distribuidos en tres filas de asientos –en configuración 2+3+2 -. Las dos primeras filas de asientos se pueden esconder bajo el piso del maletero, mientras las dos últimas se abren y deslizan sobre las carrocería, ya sea de forma manual o automática, según el equipamiento.

Sus puertas traseras son deslizantes y cuentan con un sistema de detección de obstáculos

El acceso al interior de las plazas traseras se hace a través de las puertas laterales que se deslizan sobre la carrocería de manera manual o automática, según el equipamiento. Dichas puertas portan un sistema de detección de obstáculos, que se encarga de abrirlas de manera automática.

Disponible en tres niveles: “Silver”, “Gold” y “Platinum”, puede portar sensores de aparcamiento con cámara trasera, navegador, asientos tapizados en cuero o el sistema de sonido “Uconnect Tunes” con radio CD MP3, reproductor DVD, disco duro 30 Gb, pantalla táctil y micrófono para dispositivo de manos libre Bluetooth.

Respecto a su mecánica, equipa dos motorizaciones –como ya hemos señalado -: una versión gasolina 3.6 de 283 CV, que consume 12,3 litros/100 km de media y una diesel 2.8 CRD de 163 caballos con un consumo de combustible de 8,4 litros/100 km. Ambas mecánicas van asociadas a un caja de cambios automática de seis velocidades.

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