Elegancia y potencia eléctrica

Rolls Royce 102EX

El 102EX o Phantom Experimental Electric es el primer modelo eléctrico de Rolls Royce para lograr un futuro más respetuoso con el medio ambiente, sin comprometer las enseñas de lujo y prestaciones que siempre han portado las lujosas berlinas de la marca británica.

Con una carrocería similar al Phantom, vehículo del que deriva, a excepción de ciertos cambios que han servido para integrar el equipo eléctrico, destaca por su particular tonalidad de la misma, Atlantic Chrome. Además el “Espíritu del Éxtasis”, tradicional emblema de la marca situado en el capó, deja en esta ocasión de ser metálico para estar realizado en un material plástico a base de resina de policarbonato, denominado Makrolon, y contar con retroiluminación azul.

Su habitáculo también ha sufrido cambios como la inclusión del indicador del sistema eléctrico, mientras las inserciones en madera has sido sustituidas por las de aluminio.

El elegante 102 EX puede recargarse sin necesidad de cables, gracias a una plataforma inalámbrica que recarga el vehículo mediante inducción magnética

De desplazar esta mole de casi seis metros de largo se encargan dos motores eléctricos, ubicados uno en cada eje, de 145 kW (197 CV), que ofrecen una potencia total combinada de 394 caballos -59 caballos menos que los que desarrolla el motor V12 del Phantom – y un par motor de 800 Nm, disponible desde el arranque.

Aunque en un principio puede parecer que sólo ha perdido poco más de medio centenar de caballos respecto al Phantom V12, también se resiente esta pérdida en términos prestacionales, dado el elevado peso de su paquete de baterías, cuya capacidad es de 71 kWh, para otorgarle una autonomía de 200 kilómetros. Tanto es así, que mientras el Phantom V12 acelera de 0 a 100 km7h en 5,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 240 km/h, el 102 EX se tiene que conformar con acelerar en 8 segundos y tener su velocidad punta limitada a 160 km/h.

A la hora de recargar totalmente las mencionadas baterías tardan 20 horas en un enchufe convencional de 220V, aunque podemos reducir el tiempo de espera a tan sólo ocho horas si las recargamos en un enchufe trifásico. Incluso el millonario propietario de esta valiosa joya tecnológica puede realizar la carga sin necesidad de utilizar cables, pues Rolls Royce ha utilizado una plataforma inalámbrica que recarga el vehículo mediante inducción magnética.

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