Refinado y suave

Honda Jazz Hybrid 1.3 CVT IMA

Con la llegada del Jazz, Honda ponía en escena su cuarto modelo con tecnología híbrida, tras el Cívico Hybrid IMA, el Insight y el CRZ y lo hacía en el Salón de París de 2010.

FOTOS EXTERIORES

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Al volante Nuestro protagonista recurre al sistema híbrido en paralelo del IMA (siglas en inglés de Integrated Motor Assist), que como el Insight monta el mismo motor de gasolina  1.3 i-VTEC con una potencia declarada de 88 CV, además de un motor eléctrico de 14 caballos que se encuentra ubicado entre el motor térmico y la caja de cambios automática de variador continuo CVT.

Precisamente el motor eléctrico se alimenta de una batería de níquel metal hidruro ligera y compacta.

Tras dos décadas de desarrollo y diez de comercialización, el sistema IMA sigue su evolución y ahora es un 24 por ciento más compacto que el de la anterior generación y ofrece una mejor respuesta eléctrica, gracias a una menor distancia del cableado entre el motor y la batería. Además su eficaz y suave sistema Stop/Start facilita en gran parte el ahorro de combustible en los atascos.

Sin embargo y al contrario de otros modelos en el Honda el motor de gasolina no llega a desconectarse por completo, ya que continúa girando cuando funciona exclusivamente con energía eléctrica, aunque no inyecta gasolina en los cilindros, por lo que no hay ningún tipo de consumo. Sin embargo, no se produce ese silencio sepulcral que imponen otros modelos híbridos, caso del Toyota Auris HSD. Aunque esta diferencia no condiciona para que el funcionamiento del Jazz resulte intachable, destacando por su extraordinaria suavidad y respuesta del conjunto motor-cambio. A todo ello se suma una gran respuesta a bajo régimen.

Imagen de previsualización de YouTubeIncluso el arranque e inicio de desplazamiento en ciudad se realiza con una extrema suavidad y notable capacidad de aceleración, gracias a su cambio de marchas. incluso en el modo ECON -que podemos desactivar mediante un botón -, que limita tanto la entrega de par y potencia, además de suavizar la transmisión y la respuesta al acelerador en pro de la eficiencia.

Con este modo activado el consumo registrado en ciudad se movía entre los 4,4 y 4,7 litros/100 km. Un registro que se veía favorecido por el sistema start/stop, además del de recuperación de energía durante los momentos de retención y frenada, donde el sistema eléctrico carga la batería del motor eléctrico.

En ciudad el Jazz se mueve con suma facilidad, agrado en la conducción y mucha suavidad de marcha, que se pierde cuando nos enfrentamos a carretera abierta, sobre todo a la hora de mantener la velocidad en los repechos o cuando queremos adelantar. En este preciso instante su nivel de ruido sobre considerablemente de decibelios. No obstante ofrece buena calidad de rodadura, a la que ha contribuido una rebaja de 3 mm en la carrocería, además de una revisión tanto de la amortiguación como de las estabilizadoras para adaptarse a la ganancia de 75 kilos de peso, respecto al resto de versiones.

Tanto en las autovias como en las carreteras comarcales ofrece un buen y silencioso rodar y son sus neumáticos de baja fricción – de alto perfil y estrechos – los que sitúan el límite de adherencia. En este tipos de carreteras ya no sacamos tanta partida al consumo que se eleva por encima de los 6,0 litros/100 km (6,3 litros/100 km), debido a que se hace más necesaria la entrada del motor térmico. Además la escasa capacidad de las baterías (0,58 kWh) que parecían aguantar como jabatos en la urbe se quedan cortas de energía.

Desde el habitáculoA su buena presentación interior se suma la alta calidad percibida tanto en los plásticos rígidos utilizados como en su agrado al tacto. Los cambios en su interior se centran en la instrumentación, específica en este Hybrid y que incorpora una iluminación especifica y que cambia de verde a azul, si practicamos una conducción eficiente o no.

El acceso a su interior es realmente cómodo en las plazas traseras, gracias a contar con unas puertas con apertura en ángulo de casi 90 grados.

Por otro lado el puesto de conducción es cómodo, agradable y bien resuelto porque dispone de muchos huecos para dejar objetos y cuenta con un marco fino del parabrisas que apenas resta visibilidad en los laterales.

Su habitáculo mantiene las buenas cotas de los Jazz en habitabilidad, siendo muy amplio para acoger con total comodidad a cuatro ocupantes. Además presenta un prácticos y modulable sistema para abatir el asientos trasero donde los respaldos se reclinan, abaten e incluso se pliegan verticalmente para transportar objetos de considerable altura.

El maletero pierde capacidad con el resto de versiones debido a la presencia de la batería, que le resta unos 80 litros hasta situarse en 300 litros de capacidad, una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta las dimensiones de nuestro protagonista. Claro que en estos 80 litros de espacio se elimina tanto el doble piso como la rueda de repuesto, que es sustituida por un “Kit antipinchazos”.

De los dos acabados disponibles para este Jazz: “Comfort” y “Elegance” nos decantamos por el segundo que incluye: ayuda de arranque en pendiente, climatizador, faros antiniebla, sensor de lluvia y de luces, ordenador de a bordo, control de estabilidad, radio CD con MP3, entrada AUX y USB y llantas de aleación, entre otros elementos.

En su llamativo color verde manzana los cambios estéticos que se perciben se encuentran en pequeños detalles como la rejilla de la parrilla delantera y el embellecedor de la placa de matrícula, además del distintivo de la versión que se trata.

Conclusión Tras bajarme de la unidad he de reconocer que me ha convencido y aunque vayamos más lentos que una unidad equipada con un motor convencional -sea gasolina o diesel – no llega a ser aburrido, ya que te permite ir jugando con el motor, el cambio y los pedales para mejorar el nivel de consumo y como consecuencia, las emisiones. En resumen, un coche para hacer muchos innumerables kilómetros por ciudad dado el silencio en marcha y la comodidad en su conducción, pues fuera de la misma precisaríamos de un motor más solvente. También convence por espacio interior, equipamiento y modularidad, pero su precio de 19.400 euros le aleja de la competencia con el clásico motor diesel o gasolina.

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