Mejorando lo presente

Kia Sportage 2016

La pasada semana tuvimos contacto con uno de los SUV compactos más de moda del mercado español. Al menos así lo atestiguan sus ventas que le llevan a colocarse en segundo lugar del ranking por detrás del Qashqai.

Pieza clave de la gama de la firma coreana, como así lo corroboran las 14.000 unidades vendidas en España, convirtiéndose en el modelo de la marca coreana más vendido en nuestro país, el superventas de Kia aterrizará en el mercado el 1 de marzo, aunque la marca ya admite pedidos. ¿Quieres saber por qué me ha convencido?

FOTOS EXTERIORES

FOTOS INTERIORES

En contacto con… Muchas han sido las mejoras que se han llevado a cabo en este nuevo Kia Sportage. Para empezar se ha reforzado la superficie acristalada, por ejemplo con la introducción de una tercera lámina en la luneta. Gracias a ello y a a una mayor firmeza del bastidor, particularmente en el suelo del coche con la adopción de unos soportes de la transmisión más grandes y envolventes, se ha logrado mejorar la sonoridad del vehículo. De hecho, nada más subirnos a bordo del mismo y rodar los primeros kilómetros, la insonorización del habitáculo nos ha resultado notable y el único ruido que percibimos es el de la mecánica de las unidades con motores más pequeños a la hora de reducir desarrollos del cambio.

El comportamiento en carretera del conjunto no puede ser más satisfactorio, pues apoya bien en curva, gracias a una suspensión más firme que la de su antecesor. Para lograr esta puesta a punto de muelles y amortiguadores, los ingenieros de Kia han revisado ambos ejes con el fin de mejorar la estabilidad y digerir mejor los baches, sobretodo de cara a los pasajeros de las plazas traseras. Sin embargo y a pesar de que absorbe bien los baches, algunas de las unidades que hemos probado dotada de generosos neumáticos 245/45 R19, como son las que cuentan con el acabado GT Line, no contribuyen en mayor medida a filtrar las irregularidades del pavimento. A cambio, controlan con eficacia cualquier balanceo.

FOTOS EXTERIORES 1.6 GDI 115 CV

También contribuye a lograr un mayor aplomo en carretera que su antecesor, su nueva dirección asistida eléctrica más directa e informativa, gracias a que  el motor de la misma ha pasado de situarse en la columna de la dirección a posicionarse ahora en la cremallera. Eso hace que sea mucho más precisa, sin necesidad de ir corrigiendo constantemente la trayectoria con el volante. Sin embargo, esta resulta ser demasiado asistida y poco precisa en carretera. Un aspecto que no tiene por qué preocupar para quienes busquen un coche cómodo y espacioso.

En cuanto a las mecánicas, la gama del Kia Sportage se compone de dos motores gasolina -1.6 GDi de 132 CV y 1.6 T-GDi de 177 CV – y tres motores diesel – 1.7 CRDi 116 CV y un 2.0 litros CRDi en dos escalas de potencia: de 136 ó 185 CV -. Las versiones más potentes, caso de la 1.6 T-GDi y la 2.0 CRDi de 185 CV portan tracción a las cuatro ruedas, mientras que las menos potentes, como son la 1.7 CRDi y 1.6 GDi, cuentan con tracción delantera. En el caso de la que resta, es decir, la 2.0 CRDi de 136 CV puede elegirse entre tracción delantera o total – si desembolsamos los 2.000 euros que cuesta la tracción a las cuatro ruedas -.

Respecto a la transmisión, todas montan cambios manuales de seis velocidades, no obstante el 1.6 T-GDi puede optar por uno automático de siete relaciones y doble embrague – que estará disponible a finales del presente año para el 1.7 CRDi , mientras que el 2.0 CRDi de 185 CV, puede optar por incorporar uno automático de seis relaciones y convertidor de par. Precisamente esa es la configuración elegida para nuestra primera toma de contacto con el Kia Sportage, el motor 2.0 CRDi de 185 CV con el cambio automático y la tracción total. A este motor, Kia le ha dotado de un nuevo sistema de refrigeración de gases de escape, un turbina cuyo rotor produce menos inercia y que además incluye un actuador eléctrico para la válvula de descarga, muelles de válvulas más firmes y bomba de combustible de mayor presión – hasta 2.000 bares -.

El cambio automático mejora en gran medida su agrado de conducción y precisión respecto al cambio manual actual en un 2.0 litros diesel como este, que empuja con decisión, mostrándose en todo momento suave en su comportamiento y refinado en su acústica. Además y tras rodar casi 150 kilómetros con el mismo – un tercio de estos en recorrido urbano -, podemos señalar que el consumo medio que mostraba el ordenador de viaje se situaba en 7,2 litros de media, lo que no está nada mal para una configuración como esta.

De esa versión nos vamos a la contraria, en este caso al 1.6 GDi de 132 caballos, que se suma impepinablemente a la tracción delantera. Es cierto que no es el propulsor más destacado de la familia, pero a cambio te asegura que siendo respetuoso con el acelerador te puede llevar a consumos en torno a los 7,0 litros/100 km – 6,9 l/100 km -, lo que no está nada mal.

No es este un propulsor que destaque por su empuje, al menos no se nota hasta que alcanzamos las 4.000 vueltas. Claro que a ese régimen de revoluciones se vuelve algo más ruidoso, lo que repercute en una conducción menos placentera. Sin embargo, apenas suena y vibra, mostrándose en este sentido más refinado que los diesel.

Por último tomamos contacto con el Kia Sportage con motor de 2.0 litros de 136 CV y tracción delantera, que presenta un funcionamiento correcto en cuanto a ruido y vibraciones. Esta es un mecánica que se muestra más redonda en la entrega de potencia que la gasolina menos potente, empujando con soltura hasta el corte dei inyección, situado en 5.000 rpm. Todo ello ayudado por un cambio manuel de seis velocidades, que como en el gasolina se muestra preciso en su guiado e inserción de todas y cada una de sus velocidades.

Los frenos, por su parte, aportan el mordiente necesario para no ver comprometido el conjunto, mostrando además, un buen tacto de pedal y un recorrido correcto desde que volcamos el pie sobre el mismo.

En resumen, me ha parecido dinámicamente el Kia Sportage, un producto bien hecho, agradable de conducir, y confortable en marcha.

 Desde el interior Basta adentrarnos en su interior para darnos cuenta que el Sportage nada tiene que ver con su antecesor. Un automóvil con impresión de calidad en todos los sentidos. Ahora su salpicadero se encuentra orientado hacia el conductor y los materiales con que se ha elaborado el mismo muestran más robustez, con un agradable mullido y unas costuras perfectamente realizadas. Además presenta un buen ajuste entre los materiales plásticos. Precisamente, el color de estos materiales, puede ser negro y de dos tonalidades – gris claro y oscuro o negro y beige.

Desplazando la vista y la mano hacia la consola central, observamos que tanto los distintos conmutadores como los aireadores presentan un suave y agradable tacto, muy al estilo de las berlinas premium.

El Kia Sportage continúa siendo un coche alto al que hay que subir para acceder a su habitáculo y posicionarnos al asiento, que ofrece una sujeción correcta y un buen confort, gracias a que se ha empleado un mullido interno más duradero, que por otro lado reduce en mayor medida la transmisión de vibraciones a conductor y pasajeros, según anuncian desde la marca. En este sentido, los asientos de la plazas delanteras, en función del equipamiento, pueden contar con ajustes eléctricos, así como calefacción y ventilación.

FOTOS INTERIORES KIA SPORTAGE 1.6 GDI 132 CV

El nuevo volante multifunción presenta un tacto agradable y en el caso de la versión GT Line, se encuentra más achatado en su parte inferior. Incluso permite regularse en altura y profundidad y puede contar con un sistema de calefacción.

También llama la atención la consola central presidida por una generosa pantalla táctil de 7 o de 8 pulgadas. En función de la configuración elegida, esta nos queda bien posesionada a la altura de los ojos, como para no tener que distraer nuestra atención en la carretera. Bajo la misma encontramos tres filas de botones, que junto a los presentes alrededor del cambio y sumados a los del volante superan la treintena, algo abundante para lo que se estila hoy en día.

El incremento en la batalla de tres centímetros respecto a su predecesor ha permitido ganar en el Kia Sportage mucho espacio, sobretodo en las plazas traseras, en lo que concierne a rodillas como en altura para la cabeza. El confort también se ve favorecido por la posibilidad de reclinar el respaldo.

La capacidad del maletero se incrementa ahora de 465 a 503 litros – 1.480 litros si batimos los respaldos de las plazas traseras en proporción 60:40 – , favorecido por unas formas regulares. Además el piso del maletero puede presentar dos alturas, quedando en la posición más alta un espacio para guardar objetos de pequeño tamaño. Precisamente en este hueco encontramos un sistema de reparación de pinchazos, aunque podemos optar por solicitar en opción una rueda de repuesto de emergencia, que viene a ser más pequeña que el resto y que permite circular unos 200 kilómetros a una velocidad máxima de 80 km/h. Dicho maletero puede equiparse con apertura eléctrica del portón y contar con un sistema que permite accionarlo con sólo desplazar el pie por debajo del paragolpes.

Conclusión Diseñado y fabricado en Europa, el nuevo Kia Sportage presenta una imagen cuanto menos contundente. Al menos así se aprecia en su frontal, que se encuentra marcado por unas ópticas más estilizadas que presentan un diseño más horizontal. La mayor personalidad en su frontal, respecto a su antecesor, se transmite también en la zaga con unas óptimas menos voluminosas que las delanteras, que se encuentran unidas por una tira de plástico cromado.

Las versiones GT Line añaden elementos como los faros antiniebla formados por un grupo de cuatro diodos separados, las salidas de los tubos de escape cromadas a la vista y las llantas de 19 pulgadas de diseño específico.

En equipamiento tampoco anda cojo el Sportage con cámara de visión trasera, navegador táctil con pantalla de 7 y 8 pulgadas y actualización gratuita de mapas durante los 7 años de garantía. También resulta destacable la posibilidad de carga por inducción para dispositivos compatibles.

Mención aparte es la enorme carga de dispositivos en sistemas de prevención y seguridad disponibles en el Sportage como son: Sistema de Asistencia de Frenada de emergencia (Autonomous Emergency Breaking AEB), el Sistema de Asistencia de Mantenimiento de Carril (Lane Keeping Assist System LKAS), las Ópticas delanteras adaptativas (High Beam Assist HBA), el Sistema de reconocimiento de señales de Tráfico (Speed Limit Information Function SLIF), el sistema de detección de ángulo muerto (Blind Spot Detection BSD), con Asistente de cambio de carril (Lane change Assist LCA) y la Alerta de tráfico trasero (Rear Cross Traffic Alert RCTA), que avisa si se acercan otros vehículos por detrás cuando se circula marcha atrás en maniobras de aparcamiento.

De los cinco acabados disponibles: Basic, Concept, Drive, Emotion y GT Line, pudimos testear los tres últimos con los que venían las unidades disponibles, por lo que no podemos señalarte cómo son los más austeros.

En definitiva, Kia ha vuelto a dar en el clavo con este SUV al que catalogamos como un producto agradable de conducir, más confortable y habitable, con un acabado impecable, unos precios competitivos- ver cuadro – y en el que no se ha escatimado por parte de la marca coreana en equipamiento.

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