¿Quién piensa en diesel?

Lexus IS 300h Executive

Lexus vuelve a sus raíces apostando por lo que es un auténtico experto en la materia como es la construcción de híbridos y lo hace con el nuevo IS dejando a un lado aquel diesel de antaño, que ofertó para competir en Europa con los rivales germanos, auténticos dominadores de las berlinas del segmento premium en Europa, caso del A4 de Audi, Serie 3 de BMW y Clase C de Mercedes-Benz. El producto final no ha podido ser más satisfactorio para nuestro equipo de pruebas, ya que este IS 300h de Lexus combina a la perfección la tecnología eléctrica con el motor de combustión de gasolina para lograr una de las berlinas más refinadas, suaves y silenciosas del segmento en cuanto a conducción. Cualidades a las que se suma el confort, el lujo y la deportividad que nos ofrece esta gran berlina, cuya tercera generación ha sido un acierto ¿Quieres saber por qué?

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Al volante de… Con la llegada de la tercera generación el planteamiento de Lexus respecto al IS ha sido el de ofrecer una berlina en el mercado que no tienen sus oponentes más directos, a excepción de BMW, aunque su Serie 3 híbrido se encuentre en otro nivel de potencia y precio que no permiten que se puedan comparar.

La base tecnológica del 300h es la misma que emplean el resto de la familia híbrida de Lexus combinando un motor tetracilíndrico de gasolina de ciclo Atkinson de 2.5 litros de capacidad con distribución variable y admisión directa e indirecta con dos inyectores por cilindro – uno en la cámara de combustión y otro en el colector de admisión – con otro eléctrico de 105 kW, que se encuentra integrado en el propio variador del cambio logrando alcanzar una potencia conjunta de 223 caballos.

Un conjunto híbrido que deriva del utilizado en el HS, un modelo con formas y base de Prius, que se comercializa en el mercado norteamericano, al que tan sólo han incrementado la cilindrada del motor de 2,3 a 2,5 litros.

Con los datos en la mano, el Lexus 300h se impone a la versión diésel a la que sustituye con un gasto medio de 7,5 l/100 km, gracias sobretodo al paupérrimo consumo en la gran ciudad, que se situaba en 4,1 litros/100 km – frente a los 7,1 litros/100 km que reflejaba el diesel -, lugar donde se desenvuelve a sus anchas. Lógicamente en carretera y autovía el consumo desciende, siempre y cuando no abuses del acelerador, pues cualquier alegría con el y en modo Sport no es nada extraño lograr medias que rondan los 8,0 litros, dato tampoco que no está nada mal si se le compara con diesel de similar potencia y prestaciones. Por el contrario si nos proponemos una conducción suave el consumo se sitúa en torno a los 6,0 litros/100 km de media.

El motor en sí anda como un V6 con un gasto muy ajustado, tanto que si te lo propones puedes gastar menos que un diesel. No obstante y aunque destaca por su tacto y refinamiento no presenta el rendimiento de un V6, simplemente porque no lo es. Su capacidad de aceleración no es la que cabe esperar de un motor de 233 caballos, pues no ofrece una respuesta instantánea. Incluso la transmisión tarda unas décimas de segundo hasta que decide las revoluciones adecuadas con las que hacer frente a la demanda del acelerador. Y es que uno de los problemas de la mencionada transmisión reside en que cuando pisamos el acelerador a fondo, ésta revoluciona demasiado el motor transmitiendo un ruido alto y uniforme, que no cambia de tonalidad cuando incrementamos la velocidad. En cualquier caso esa sonoridad a la que hacemos referencia no es tanta y molesta como en el Lexus CT 200h. Al igual que este, situado en la consola central, encontramos un mando giratorio, en el que ahora podemos escoger entre cuatro modos de conducción: Eco, Normal – establecido por defecto -, Sport y Sport +, que interviene en la respuesta del acelerador y la sensibilidad de los controles de tracción y de estabilidad. En el Eco limita la aceleración, de modo que habrá que pisar más su pedal si queremos ganar velocidad al igual que el resto de los otros tres modos. Este es el más indicado cuando queremos una conducción suave y circulamos con poca carga. En el lado opuesto este los modos Sport y Sport Plus, cuando exigimos al motor una mayor celeridad y una respuesta más contundente.

Incluso el Lexus IS 300h cuenta con otro modo denominado EV, exclusivo de esta versión, que se encarga de forzar al sistema de propulsión a emplear el motor eléctrico. Contando con la batería a tope de carga podemos recorrer unos 2 kilómetros, siempre y cuando no se superen los 60 km/h. Este es un modo que se nos antoja ideal para la ciudad, pues aparte de hacer la conducción mucho más agradable no emite ruido alguno.

Nada más arrancar el Lexus IS 300h y hacer los primeros kilómetros te das cuenta que estás ante un coche fino y suave en la conducción. Una sensación lógica, dado que los primeros kilómetros el coche es impulsado por el motor eléctrico, ya que el térmico se encuentra apagado.

Refinado y muy cómodo, así es como se manifiesta el Lexus IS 300h en carretera mostrando un buen aplomo en general. Incluso cuando se circula sobre firme bacheado y en mal estado la suspensión se percibe firme, sin llegar a restar comodidad a los ocupantes, pues los movimientos y vibraciones causados por los baches llegan mitigados a los ocupantes.

¿Y de frenos? pues podemos calificarlos de notables, pues aunque acusan un poco la fatiga, llegado el momento de mostrar su comportamiento frenan mucho y bien.

Su habitáculo ofrece una buena visibilidad de cara al exterior, gracias en parte a unos retrovisores de generoso tamaño. Si a ello sumamos una dirección suave y precisa, que permite realizar maniobras sin apenas esfuerzo, no es de extrañar que en la ciudad se mueva con soltura.

Por último y dentro de este apartado, señalar que el Lexus IS 300h cuenta con ASC “Active Sound System”, es decir un sistema que mejora el sonido del motor modificándolo mediante un ecualizador de frecuencias, cuyo ruido se transmite al habitáculo a través de los altavoces. Se aprecia tanto esfuerzo, pero para ser honestos no lo creemos necesario, pues el sonido que se adentro dentro es electrónico. No obstante si como a nosotros no os convence , podéis variar su intensidad a través de un mando giratorio situado a la izquierda del volante o simplemente desconectarlo.

Desde el habitáculo Con la llegada de la nueva generación del IS la plataforma utilizada es completamente nueva, incrementando su distancia entre ejes en 7 centímetros su longitud, lo cual afecta positivamente a uno de los puntos débiles que siempre ha tenido esta berlina como es el espacio en las plazas traseras, respecto a la anterior generación. Ahora mejora su espacio detrás tanto en longitud como en anchura, ofreciendo dos cómodos asientos, no así para el de la plaza central, cuya comodidad se ve solapada por el túnel central. Además el acceso las mencionadas plazas obliga a tener que bajar la cabeza si no nos queremos golpear con el dintel de la puerta.

Delante las dos plazas cuentan con asientos de accionamiento eléctrico, excepto en los reposacabezas cuyo manejo es manual. El puesto de conducción presenta una buena ergonomía, pues desde allí se acceder con suma facilidad a los botones dispuestos en la consola.

Curiosos es el sistema de climatización, que para cambiar la temperatura cuenta con una superficie táctil, en la que tan sólo basta arrastrar el dedo hacia arriba o abajo parta subir o bajar los grados de la misma.

Tanto la calidad de los materiales como los ajustes entre las piezas es buena con unos mandos que responden correctamente a su accionamiento y que transmiten en todo momento sensación de calidad. La parte superior del cuadro de instrumentación se encuentras forrada en cuero, mientras que en el techo encontramos un guarnecido de aspecto aterciopelado, muy agradable al tacto.

La mejora en habitabilidad como consecuencia entre otros aspectos del incremento de tamaño ha traído como contrapartida un recorte en la capacidad del maletero de 60 litros en este híbrido, debido al alojamiento de las baterías bajo el piso del mismo. En cualquier caso éste cubica 450 litros, sólo 25 litros menos que el de un Mercedes Clase C, 30 litros menos que el de un BMW Serie 3, 40 litros de un Audi A4. Además, el espacio de carga se puede ampliar abatiendo los respaldos de los asientos traseros.

Conclusión De acuerdo, el IS 300h no es un coche que te emociona desde un primer momento, pero a cambio te va conquistando a medida que vas rodando kilómetros con el, hasta tal punto que te llegue a convencer que no quieres otro vehículo que no sea híbrido. Gran parte de culpa lo tiene su nivel de refinamiento, confort y silencio en marcha; además de su ajustado consumo. Y por qué no decirlo su equipamiento, que en su acabado Executive, que es el de la versión probada, incluye elementos como los retrovisores exterior eléctricos y calefactados, faros antiniebla, luces diurnas y pilotos traseros de LED, llantas de aleación de 17 pulgadas 225/45 R17, reposabrazos central trasero, asientos traseros abatibles 60:40, climatizador bizona, controlde crucero, retrovisor interior electrocromático, control de presión de neumáticos y arranque por botón, entre otros elementos. Todo desde 38.950 euros, juzguen ustedes, si visto lo visto, merece la pena, para nosotros merece al menos plantearse una berlina de estas características.

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