Explosión de poder

Mercedes AMG GT S

Al caer la noche, una bestia acecha el asfalto, con un rugido estremecedor producido por su motor V8 biturbo de 510 CV, que te pone los pelos de punta. Rápido, enérgico, enorme y divertido de conducir, así es este estricto coupé biplaza de generoso tamaño. Atrévete a desenmascarar la fiera que lleva dentro nuestro seductor protagonista con modales de caballero y la precisión de un cirujano.

En nuestra redacción esperábamos ansiosamente una llamada, era de Jadisa, concesionario oficial de Mercedes-Benz para Jaén y provincia, que nos invitaban a probar el Mercedes AMG-GT, que previamente habíamos solicitado. A eso de las 11:30 se producía la misma, en ese momento nuestra cara dibujaba una sonrisa de lado a lado, pues no íbamos a probar un coche cualquiera sino un deportivo con mayúsculas, cuyas intenciones apuntan alto, muy alto, tanto que pretende competir con el que ha sido un modelo de referencia en el segmento como el Porsche 911 Turbo.

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Al volante de… De entrada y una vez subido a bordo del mismo, no sin antes haber tenido que agacharme y realizar cierto contorsionismo para acomodarme en su excepcional basquet, que se ajusta como un guante, me paro a pensar lo que llevo entre manos. Un deportivo con mayúsculas, bien trabajado, que de entrada responde a la perfección al esquema de lo que tiene que ser un buen GT, bloque motor colocado por detrás del eje delantero y caja de cambios en el trasero en disposición Transaxle para lograr una distribución entre pesos favorable del 47 por ciento delante y 53 por ciento detrás. A todo este se suma un centro de gravedad bajo y un peso bastante contenido de 1.645 kilos, con todos los líquidos en su sitio, incluido el correspondiente al tanque de combustible, gracias al empleo masivo de aluminio. Tampoco falta un diferencial autoblocante electrónico en el eje trasero, capaz de variar el bloqueo en un instante, con menor retardo que el mecánico que monta el AMG GT. Además, ofrece varias configuraciones con las que alterar la dirección, respuesta del motor, funcionamiento del cambio y sonido del escape a través de cinco programas de conducción: Confort, Sport, Sport Plus, Individual y uno Race, desarrollado para ser utilizado en circuito. A estas modos se accede mediante el mando giratorio AMG DYNAMIC SELECT, ubicado al lado de la palanca de cambios.

La suspensión tampoco es para menos y como si de un monoplaza de competición cuenta con una arquitectura en aluminio de triángulos superpuestos y los amortiguadores son de control electrónico, con tres posiciones a elegir.

Al AMG GT S le anima un V8 de 4 litros, alimentado por inyección directa, con dos turbos ubicados en la parte superior de la V que forman las dos bancadas de cilindros, con la intención por parte del departamento de altas prestaciones de la marca de la estrella como es AMG, de lograr una disposición más compacta, bajar el centro de gravedad y obtener una mejor respuesta ante el acelerador. Además su engrase es por cárter seco, lo que permite garantizar una correcta presión incluso en los apoyos más fuertes. Esta portentosa mecánica se ofrece en versiones de 464 CV y 600 Nm de par para el GT y de 510 caballos y 650 Nm de par para el GT S, como es la que tuve oportunidad de testar. Un motor que se encuentra a la vanguardia en el plano técnico y que tan sólo pesa 209 kilos.

Hasta aquí la parte técnica, ahora toca el turno a la sensorial, en una aventura que trataré de desgranaron.

Nada más accionar al botón start – encendido del motor – un rugido nos indica que lo que llevamos entre manos no es ningún deportivo cualquiera. Si poderosamente llama la atención el sonido en marcha, no te quiero contar cada vez que subes o bajas cada una de las marchas de su caja de cambios de doble embrague de siete relaciones y has pulsado la tecla que abre la mariposa de escape para facilitar la entrada de gas. Entonces, este se torna bronco con un bramido que impresiona cada vez que cambias.

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Desde los primeros kilómetros impresiona el rendimiento de su motor V8 turboalimentado por su sensacional respuesta a cualquier régimen, que no sólo ofrece un margen de utilización muy amplio sino también una capacidad de recuperación sensacional.

El cambio es más que satisfactorio en su manejo y suave en sus inserciones con una respuesta instantánea. Es tan obediente y las relaciones se encuentran bien ajustadas que cuando se utiliza en modo manual, permite aprovechar su descomunal rendimiento de la mecánica.

Confirmar si el consumo de un deportivo como este de más de 500 caballos con una capacidad para acelerar de menos de 4 segundos y de rebasar los 300 km/h es alto es como preguntar si te parece guapa la modelo Gisele Bundchen. En cualquier caso, las malas noticias cuantos ante se sepan mejor, por ello no es que extrañar que obtengas unos consumos por encima de media por encima de los 15,0 litros/100 km. Y eso que equipa de serie el sistema Start-Stop, que funciona a las mil maravillas, pues detiene el motor con suavidad y lo mejor de todo, es que lo vuelve a arrancar con precisión emitiendo un fantástico rugido.

Rápido y eficaz, así es como se puede calificar al AMG GT S, gracias a contar con un chasis muy bueno, una dirección precisa y muy comunicativa y una suspensión cómoda, cuya amortiguación cuenta con tres programas a nuestra elección, donde el tarado de la misma se vuelta bastante firme en el modo más deportivo. Por ello, te recomiendo si no quieres que tu espalda note las irregularidades del pavimento, no pasar de la posición intermedia, ya que no olvidemos que vamos sentados casi encima del eje trasero.

Rapidez en las reacciones con una precisión absoluta, así es en su comportamiento dinámico este AMG GT S, donde en las curvas cerradas o muy cerradas, mejor de amilanarse, muestra una precisión absoluta. Además es intuitivo en su conducción y su comportamiento es neutro, ya que vira muy plano, lo que llega a sorprender. C como es lógico si abusamos del pedal del gas el tras trasero pasa a insinuarse con el programa Sport Plus y a marcarse una derramada si se desconectas las ayudas a las conducción.

¿Y de frenos? De frenada bien , gracias, los frenos cuentan con el suficiente mordiente como para no dejarte comprometido con su descomunal derroche de potencia. No olvidemos que el GT S cuenta con frenos más grandes en el eje delantero, 390 mm, mientras en el trasero son de 360 mm, mientras que los neumáticos son 265/35/19 delante y 295/30/20, a lo que se añade el diferencial autoblocante.

Desde el habitáculo Su largo capó y la posición retrasada de sus conducción hacen que tanto conductor como acompañante se encuentren sentados prácticamente sobre el eje posterior donde los asientos se encuentran muy cerca del suelo. Además, el grueso y ancho umbral de las puertas dificulta un tanto el acceso a este portento deportivo.

Una vez dentro, el espacio disponible es mucho mayor de lo que cabría esperar visto desde fuera por lo que confortabilidad está fuera de toda duda.

Posicionado al frente del volante, llama la atención el enorme el tamaño de los botones y la separación entre los mismos, que encontramos en la consola central y lo retrasado que queda su posición respecto al asiento, lo que hace que para manipular alguno de ellos tengamos que retrasar el brazo. Sin embargo hay otros que tienen una posición poco habitual, como el encargado de activar las luces de emergencia o la calefacción de los asientos.

Y llegado el punto de valorar la visibilidad, te diré que no es demasiado buena detrás, aunque no es problema alguno puesto que la cámara trasera de aparcamiento resuelve este inconveniente con creces.

En cuanto a la calidad de los acabados, no está nada mal, aunque hay algunos detalles que exigirían más cuidado para un coche de su precio y posicionamiento, caso la ausencia de luz en las puertas, con las que avisar de nuestra posición a otros conductores en visas sin iluminar o el guarnecido interior de las puertas, que me ha parecido demasiado básico. Sin embargo hay otros elementos que me han parecido de gran utilidad como el sistema multimedia con pantalla de 8,4 pulgadas, que alberga el sistema Command Online y que se encuentra situada en la parte superior de la consola. Y todo ello gracias a que la podemos manejas desde el mando táctil “Touchpad” y una rueda giratoria ubicada por delante del reposabrazos.

Tras los asientos delanteros disponemos de un pequeño espacio de carga, que resulta de gran utilidad a depositar una chaqueta o una mochila de pequeño tamaño. Y lo mejor de todo es que ese pequeño habitáculo es que podemos colocar una red vertical con la que evitar que los objetos se vengan hacia adelante.

Tras la barra central de refuerzo del chasis en el que se ubica el mencionado espacio se encuentra un maletero con una capacidad de 285 litros, suficiente para albergar un par de maletas de tamaño medio. Dicho equipaje los podemos albergar mediante un cortinilla enrollable.

Conclusión En el catálogo de Mercedes sobre el AMG GT reza la siguiente frase “Quien lo ve, no podrá conciliar el sueño. Quien lo tiene, no querrá dormir nunca más”. Durante esas horas que corrían como minutos en nuestro viaje a bordo de este superdeportivo, tengo que afirmar que ese día me costó conciliar el sueño, pues aún tenía que asimilar tantas sensaciones las que había despertado en mi esta criatura nacida de la factoría AMG. ¡Ha nacido una estrella y yo me encuentro en el cielo!.

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