El premio al coche mejor restaurado se lo llevó un Ferrari 330 restaurado por Félix Valladolid Clásico

Autobello 2017: cuando la elegancia lo es todo

El evento que reúne a los amantes de los vehículos más exclusivos se ha convertido en su décima edición como el concurso de elegancia de referencia de cuantos se celebran en España y lo ha hecho por derecho propio, reuniendo a un millar de personas, quienes acudieron, por rigurosa invitación, a los jardines de Casa Mónico en Aravaca para contemplar a los automóviles más bellos y exclusivos junto a los coches clásicos mejor conservados y restaurados.

Si hay un evento para los coleccionistas de los automóviles de lujo y de colección, ese es Autobello, cuyos organizadores celebran esta inexcusable cita, que requiere de invitación, ya sea en Barcelona, Madrid y Marbella. Ciudades en las que se celebra esta peculiar cita con el lujo y la exclusividad.

Motorfan acudió el pasado 29 de julio a Madrid a bordo de un Caterham Seven a una ansiada cita que no sólo contó con numeroso público sino con automóviles de lo más impresionantes, como no podía ser menos, para celebrar una décima edición, que derrochaba ‘glamour’ por los cuatro costados, a tenor del público asistente y de las joyas rodantes mostradas.

Entre los automóviles más fotografiados y premiados se encontraba un Ferrari LaFerrari, que fue la gran estrella entre los automóviles expuestos por los clientes de Santogal, concesionario oficial Ferrari en Madrid. De su rival italiano, Lamborghini, también sedujo las miradas de los asistentes con un Lamborghini Huracán Performante, expuesto por Lamborghini Madrid, concesionario oficial de la marca del astado en la capital. Dos marcas que desplegaron todo sus agresivos coloridos de sus singulares deportivos en la pradera de los jardines de Casa Mónico. Todo un abundante arsenal de ‘Cavallinos’, desde el 360, pasando por los 430, 488, 458, hasta un California T personalizado con el programa Taylor Made o el radical F12 TDF, que encontraría su respuesta, entre los deportivos del toro en un Aventador S en color azul Cepheus y el citado Huracán en blanco Performante.

Aunque las marcas italianas no fueron las únicas en acudir, pues Porsche preparó todo un arsenal de deportivos, entre los que no faltaban el 911 GT3 RS, el cotizadísimo 911 R, pasando por una nutrida colección de 911 y varios 356.

Otra de las nutridas familias que no faltaron a tan singular cita fue Mercedes en la que reinaron sus AMG como el nuevo AMG GT R en color “verde Nürburgring” , así como el Mercedes McLaren SLR, del broker y escritor Josef Arsam, premiado como “Personaje del Año” en Autobello o los SLS, SL y CLS AMG, éste último del esquiador Jan Farrel, con la caja portaesquís incluida en el techo. Nissan por su parte acudió con el GT-R como el mejor valedor de la marca.

Bentley Madrid tampoco quiso faltar a la cita acudiendo con varios Continental Flying Spur y Continental GT, mientras que Maserati hacía lo propio con su majestuosa berlina Ghibli y dos preciosos SUV Levante.

Honda acudiría a tan elegante evento con su nuevo Civic Type R, el tracción delantera más rápido en Nürbrugring, cuy0 2.0 litros turboalimentado es capaz de latir a 310 CV a 6.500 rpm.

Otros modelos que no pasaron desapercibidos fueron un Porsche 997 GT3, un Bentley Continental GT, un Lamborghini Murciélago en un impresionante color Amarillo Giallo o un Lamborghini 50 Aniversario, pertenecientes a NGP, un prestigioso compraventa de vehículos exclusivos de alta gama con sede en Madrid.

También pudimos apreciar el nuevo Aston Martin DB11, el superdeportivo estrella de la marca británica con motor V12 biturbo de 608 CV en un exclusivo espectacular Frosted Glass Blue. Un modelo que lucía palmito junto a un Ferrari 488 y un Lamborghini Huracán Spyder, pertenecientes todos ellos a Rent Bull, empresa especializada en el alquiler de vehículos de alta gama.

Si hasta aquí creéis que los habéis visto todo, nada más lejos de la realidad porque Autobello vino pisando fuerte y ¡de qué manera! Para empezar la cita contó con modelos como un AC con motor Bristol de mediados de los 50; un Jaguar XJ220 o el todopoderoso Porsche 959, un deportivo desarrollado por la marca de Stuttgart entre 1986 y 1988 para competir en el Grupo B. Su corta producción fue de tan solo 268 unidades de calle, una de las cuales perteneció al rey Emérito, D. Juan Carlos I de España, entregaba unas prestaciones asombrosas, gracias a su motor seis cilindros bóxer de 2.850 cc y 450 CV.

También espectacular fue una preciosa réplica del Jaguar XJ13, uno de los modelos más deseados de cuantos ha fabricado la marca británica. Lástima que ni su motor V12 de 500 CV ni su brutal personalidad le permitirá alcanzar el éxito en la carrera de Le Mans en los años 60.

Otra de las ‘jotas rodantes’ fue un Hispano-Suiza Junior con carrocería Kellner, quien se llevaría la Copa de Oro. El Junior, conocido más formalmente como HS 26, fue un automóvil presentado en el Salón de París de 1931 y fabricado por Hispano Suiza hasta 1934. Cuenta con un motor de 3.5 litros y 95 CV y el modelo en cuestión pertenece a la colección particular del concesionario C. de Salamanca. Precisamente este concesionario también acudió con un Range Rover Velar, que aún no se encuentra a la venta y un F-Type R.

Volviendo a los clásicos, otro para ‘quitarse el sombrero’ a su paso fue el Ferrari 330 restaurado por Félix Valladolid Clásicos, todo unos expertos madrileños en la materia y que cuentan con un reconocido prestigio entre los aficionados más exigentes. No obstante, su modelo se llevó el premio al mejor coche restaurado.

En otra órbita se encontraban SUV como el DS 7 Crossback, un modelo que llegará a los puntos de venta de la marca a principios de 2018 y que posaba junto al legendario DS Tiburón junto al atractivo Alfa Romeo Stelvio, que acaba de comenzar su comercialización.

Los relojes también tuvieron su espacio, no obstante este es un concurso de elegancia y de relojes, que contó con la presencia oficial de marcas como Porsche Design y Tudor.

Hasta aquí lo que dio de sí un evento que prometía exclusividad y ¡vaya si la consiguió! Prueba de ello son los figurantes ataviados con el traje y armamento de los SWAT, vamos lo que viene a ser una unidad especializada en intervenciones especiales de gran peligrosidad de los diversos cuerpos policiales de los EEUU. Ellos se encargaban de examinar a la entrada los deportivos que acudían a la pradera para exhibirse.

El punto y final del mismo lo dio la correspondiente cena al aire libre, que estuvo amenizada por la música del cantante Pitingo.

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