Conducir a bajo régimen dispara la acumulación de carbonilla en la válvula de recirculación de gases

El problema de los desplazamientos cortos

La aparición del la COVID-19 ha supuesto grandes cambios en nuestras vidas, sobretodo en nuestras costumbres en lo que respecta a movilidad, provocando menos desplazamientos, pero más individuales, dado el temor a los desplazamientos en transporte público por la sensación de que en este medio el miedo al contagio por coronavirus es mayor. Esto ha llevado a un mayor uso del vehículo particular.

Una movilidad que ha afectado en el ámbito laboral y que se ha manifestado en los desplazamientos cortos dado las restricciones en la que la tónica general ha sido el cierre perimetral de las autonomías, a las que se suman los confinamientos por provincias, municipios o zonas de salud. Es precisamente en estos trayectos cortos donde la mecánica de nuestro vehículo entra en juego y en la que muchos usuarios ignoran que un uso inadecuado de la misma puede ocasionar averías costosas a su propietario. Con la ayuda de José Manuel Morales Miranda, Jefe de taller de JADISA, concesionario oficial de Mercedes-Benz en Jaén y provincia, te lo explicamos.

¡Ojo a la obstrucción de la válvula EGR por carbonilla! Un recorrido de apenas 5 o 10 kilómetros en un ámbito urbano es insuficiente para que un coche, ya sea gasolina o diésel, alcance su temperatura óptima. Aunque el verdadero problema está en sus sistemas anticontaminación, los cuales no pueden funcionar adecuadamente en recorridos tan cortos. La válvula de recirculación de gases, también conocida como EGR, es un componente clave de cualquier coche moderno. Dichas válvulas tienen la función de volver a meter en el motor parte delos gases de escape de la combustión, reduciendo su temperatura y la generación de óxidos de nitrógeno. No olvidemos que cualquier diesel con menos de 20 años cuenta con válvula EGR.

Conducir a bajo régimen dispara la acumulación de carbonilla en su interior al igual que también lo hace exigir demasiado a un motor en frío. Con el tiempo, la EGR deja de funcionar adecuadamente, provocando una merma en el rendimiento del motor. Así pues, nuestro coche andará menos, gastará más combustible y su ralentí no solo se tornará inestable sino que también podría dar tirones a medio régimen. En situaciones extremas, ni siquiera un desmontaje o una mera limpieza salvará a la EGR, siendo necesaria su sustitución. Afortunadamente no es una pieza demasiado cara, al contrario del temido filtro de partículas.

La saturación excesiva del filtro de partículas Ubicado en la línea de escape se encuentran los filtros de partículas (FAP) cuyo objetivo es atrapar las micrométricas partículas generadas por la combustión del gasóleo. Traducido de una manera más sencilla, se encargan de evitar las humaredas negras que los diesel de antaño generaban. Así el filtro de partículas acumula en su interior el hollín producido por la cámara de combustión y cuando detecta que está saturada incinera ese hollín. Una función clave para el buen funcionamiento del motor y que es conocida como la regeneración del FAP y que en la practica totalidad de los turismos es automática, por lo tanto de la que no tenemos control.

Con FAP saturado y un EGR sucia es una mala combinación para psar la ITV, ya que probablemente no superaremos la prueba de gases

El filtro de partículas no se regenerará a menos que alcance una alta temperatura, la cual debe mantenerse constante durante todo el proceso de regeneración. Si el coche solo hace recorridos cortos en ámbito urbano o se abusa en demasía de las marchas largas, además de generarse más partículas a causa de la combustión, el filtro de partículas no hará bien su función no pudiendo regenerarse y se saturará. Cuando el coche se satura puede iniciar una regeneración forzada, que nos exige circular unos minutos a un régimen de giro elevado y constante.

No olvidemos que un FAP saturado y una EGR sucio es una mala combinación a la hora de pasar la ITV, ya que a buen seguro no superaremos la prueba de gases. Aunque esto sería dentro de lo que cabe un mal menor, pues si el FAP se satura en exceso de manera constante, puede llegar a un punto de no retorno. Sustituir el mismo en un coche diesel moderno es una avería que puede tener un coste que supere los 1.000 euros. También hay que tratar de anular la EGR o el filtro de particular, ya que a parte de ser ilegal, provoca que nuestro coche contamine mucho más.

Para finalizar, no debemos olvidarnos del AdBlue, la denominación comercial de una solución acuosa de urea en un porcentaje aproximado de 32,5%. En los diesel Euro 5 y Euro 6 con sistemas anticontaminación e inyección de AdBlue, es fácil que el consumo de este aditivo se dispare en trayectos cortos y urbanos. Dicha situación no causa una avería en el sistema de inyección, pero nos obliga a rellenarlo antes de tiempo.

¿Cómo cuidar los sistemas anticontaminación? Entonces, qué puedo hacer para cuidar los sistemas anticontaminación de un coche moderno. En palabras de José Manuel Morales lo más idóneo es que “la mayor parte de los kilómetros los hagamos en carretera o autovía, a un régimen constante y una temperatura estable, ya que así se genera poco hollín y los residuos de combustión se queman sin mayores problemas”,

Una “conducción suave y constante ayuda a limpiar nuestro motor. En el caso de que no nos quede otra que circular por la ciudad, es importante darle una buena vuelta por autovía de vez en cuando”, afirma.

Por último, “no está de más utilizar de forma periódica un aditivo para una limpieza profunda del motor”, apunta Morales.

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