Diez carreteras para evitar transitar

Carreteras mortales (V)

Fotografía: Ruben-Barajas

El hándicap de la niebla: El espinazo del diablo (México) De Chile pasamos a México hasta circular por la carretera 40, más conocida como el Espinazo del diablo. Con un trayecto que transcurre desde Mazatlán hasta Durango, atravesando la Sierra Madre, donde cruza decenas de profundas barrancas.

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Su asfalto bacheado plagado de curvas cerradas, que bordean cortados y peñascos a más de 2.000 metros de altura, dificultan su circulación. Una peligrosidad en la conducción que se incrementa con la llegada de la espesa niebla a últimas horas de la tarde, llegando a catapultar a los conductores menos precavidos, convirtiendo cada curva en un verdadero obstáculo a sortear, dada la estrechez del camino.

Vivir para contarlo: La “carretera de la muerte” (Bolivia) Acabamos nuestro tortuoso viaje en Bolivia con la que es considerada por el Banco Interamericano de Desarrollo como “la carretera más peligrosa del mundo”, debido a la cantidad de vehículos que se caen al vacío, como consecuencia de su estrecho camino y pronunciados barrancos.

Ubicada en los andes bolivianos, a 70 kilómetros de La Paz hacia Coroico, tiene una longitud de 3.600 metros y unos barrancos, que en algunos casos alcanzan los 800 metros de profundidad. Su pavimento de tierra y gravilla, apenas excede de los 3,2 metros de anchura.

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Cada año morían entre 100 y 200 personas, hasta que se inauguró la nueva carretera de los Yungas, bien asfaltada y con dos anchos carriles. No obstante, aún se sigue utilizando esta antiguo tramos, aunque en menor media.

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